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Para difundir las enseñanzas de Emanuel Swedenborg en el mundo hispanohablante.

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EL CIELO

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El espacio en el Cielo

191. Por más que todo en el cielo aparece en lugar y en, espacio, exactamente como en el mundo, no tienen los ángeles noción o idea alguna de lugar y de espacio. Puesto que esto no puede dejar de parecer una paradoja, explicaré este particular que es de grande importancia.

192. Toda progresión en el mundo espiritual se verifica por modificaciones del estado interior; de manera que progresión no es otra cosa que modificación de estado.

Así he sido conducido por el Señor yo también, por. el interior del cielo y también a tierras en el universo; y esto con respecto al espíritu, permaneciendo el cuerpo en su lugar.1 De esta manera progresan todos los ángeles; por lo cual no hay para ellos distancia, y no habiendo distancia tampoco hay espacio, sino en su lugar, estados y modificaciones.

193. Puesto que así se verifican las progresiones es evidente que las aproximaciones son similitudes con respecto al estado interior, y que las separaciones son disimilitudes; de ahí viene que están juntos los que se hallan en igual estado y separados los que se hallan en diferente estado; y que la distancia en el cielo no es otra cosa que estados exteriores correspondientes a los interiores. No es por otra causa que los cielos se distinguen entre sí, como asimismo las sociedades en cada cielo, y cada uno en la sociedad; de ahí viene también que los infiernos se hallan completamente separados de los cielos, siendo así que se hallan en un estado contrario.

194. Por esta causa es también que en el mundo espiritual aparece uno presente a otro con tan solo desear intensamente su presencia, porque así le ve por el pensamiento y se introduce en su estado; por el contrario se aparta uno de otro conforme le tiene aversión, y puesto que toda aversión viene de una inclinación contraria y por una disidencia de pensamientos, resulta, que varios, que allí se hallan juntos en un lugar, aparecen tanto como concuerdan, pero tan pronto como entran en discordia, desaparecen.

195. Cuando asimismo, alguien se traslada de un lugar a otro, sea en su ciudad, sea en atrios, en jardines, o a otros lugares fuera de su sociedad, llega más de a prisa si lo anhela, y tarda más si no tiene anhelo; el camino mismo se alarga o se acorta según el anhelo, por más que no cambia; esto he observado varias veces y me he asombrado de ello. Por esto resulta nuevamente claro que la distancia, y por consiguiente el espacio, está en un todo conforme al estado interior de los ángeles, y, puesto que es así, que ninguna noción ni idea de espacio puede entrar en su pensamiento, por más que entre ellos hay espacios como en el mundo.

196. Esto se puede ilustrar por una comparación con los pensamientos del hombre, sea que para estos tampoco hay espacio, puesto que las cosas que con insistencia contempla el pensamiento aparecen como si estuvieren presentes. Él que reflexiona encuentra que tampoco para su vista hay distancia apreciable, sino es por objetos intermediarios en la extensión de la tierra, observados simultáneamente, o por el conocimiento que tenga, sabiendo que se hallan a tal o tal distancia. Esto acontece porque hay continuidad, y en lo que es continuo no aparecen las distancias, sino por las cosas que no son continuas. Mucho más es esto el caso con los ángeles, puesto que su vista obra en unión de su pensamiento y el pensamiento en unión de las inclinaciones, y porque las cosas parecen cercanas o distantes con variación según sus estados interiores, como queda dicho arriba.

197. De ahí viene que en el Verbo por lugares y espacios y por todo lo que tenga algo de espacio se significan cosas que pertenecen a estados, como por distancias, cerca, remoto, caminos, viajes, peregrinaciones, por millas, estadios, por campos, tierras de cultivo, jardines, ciudades, calles, por movimientos, por medidas de varias clases, por largo, ancho, alto y profundo, y por innumerables otras cosas, porque la mayoría de las cosas, que hay en el pensamiento del hombre, procedente del mundo, tienen algo de espacio y de tiempo. Diré tan solo lo que en el Verbo significan "largo," "ancho" y "alto." En el mundo se llama largo y ancho aquello que es largo y ancho con referencia a espacio; lo mismo con respecto a alto; pero en el cielo, donde los pensamientos no se derivan de espacio, se entiende por largo el estado del bien; por ancho el estado de la verdad, y por alto su distinción según los grados (de lo cual n. 38). La causa de que por aquellas tres dimensiones se entienden tales cosas es que el largo en el cielo es de oriente a occidente, y allí se hallan los que están en el bien del amor; y ancho en el cielo es del mediodía al septentrión, y allí están los que se hallan en la verdad por el bien (véase arriba, n. 148); y alto en el cielo son los dos según los grados; de ahí viene que en el Verbo por largo, ancho y alto, se significan tales cosas, como por ejemplo según Ezequiel, del capítulo 40. al 48, donde por las medidas de largo, ancho y alto, se describe el Nuevo Templo y la Nueva Tierra, con atrios, aposentos, puertas, galerías, ventanas y alrededores; por cuyas cosas se significa la nueva iglesia, y el bien y la verdad que hay en ella; de no ser así ¿a qué todas estas medidas? De igual manera es descrita la Nueva Jerusalén en el Apocalipsis con estás palabras:

Y la ciudad está situada y puesta en cuadro, y su largura es tanta como su anchura, y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la largura y la anchura y la altura de ella son iguales (21:16).

Siendo aquí por "la Nueva Jerusalén" significada una nueva iglesia, se significan por lo tanto, por esas medidas las cosas que pertenecen a la iglesia: por "largura," el bien de su amor; por "anchura," la verdad que viene de este bien; por "altura," el bien y la verdad según los grados; por "doce mil estadios," todo el bien y la verdad en conjunto. ¿Qué otra cosa habría de significar el que su altura era de doce mil estadios como la largura y la anchura? Que en el Verbo por "anchura" se significa la verdad es evidente por (lo que se lee en) David:

Jehová, no me encerraste en mano de mi enemigo; hiciste estar mis pies en anchura (Salmo 31: 8).

Desde la angustia clamé a Jah; y me respondió (poniéndome) en anchura (Salmo 68: 5).

Además en otros lugares, como en Isaías (cap. 8: 8); y en Habacuc (cap. 1: 6); así también los demás.

198. Por esto se puede ver que en el cielo, aunque haya allí espacios como en el mundo, sin embargo, nada allí se aprecia según espacio sino según estado; por consiguiente que allí los espacios no pueden ser medidos como en el mundo, sino tan sólo observados por el estado, y según el estado interior de ellos.

199. La propia y primera causa es que el Señor se halla presente en cada uno según y conforme el amor y la fe; y que todo aparece próximo o distante según Su presencia, porque por ella son determinadas las cosas que hay en los cielos. Por ella tienen los ángeles también sabiduría, porque por ella tienen extensión de los pensamientos y por ella hay comunicación entre todas las cosas que se hallan en los cielos; en una palabra, por ella es que piensan espiritualmente, y no naturalmente, como los hombres.

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